Realidad y lenguaje no solo están intensamente conectados, sino que percibimos la primera en los términos que marca el segundo. ¿No estás de acuerdo? Dedícame un minuto:

Disfrutar, o sufrir. La misma imagen.
Ilusión, o miedo extremo. La misma imagen.
Valorar, o rechazar. La misma imagen.
Afición, o desesperación. La misma imagen.
Victoria o derrota. La misma imagen.

Todas estas fotografías son reales, personales y tomadas en los círculos de mi infancia, en los que durante el asedio de Sarajevo en 1992 pude presenciar cómo lo que se escribía y decía dibujaba la realidad en la mente de todos los que no estaban allí con nosotros. 20 años después, lo que se escribe y dice, lo que se mira y lee, en medios de comunicación en redes sociales, dibuja la realidad en la mente de todo aquel que se deja, o que se despista.

¿Sigues pensando que el lenguaje no le da forma a la realidad?

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