A estas alturas habrás encontrado tu identidad esencial y una faceta de tu realidad profesional que te gustaría cambiar. En el tercer paso necesitaré de tu imaginación, porque le darás forma a una realidad que no existe – todavía.

Esta parte del proceso es un ejercicio de visualización. El objetivo es desatar líneas del subconsciente que quizá estén desatendidas.

Siéntate, relájate y cierra los ojos. Imagina que estás en tu casa. A cuadros. Una ganancia descomunal más que inesperada acaba de sumarle seis ceros al saldo de tu cuenta bancaria. 

Dedicas los primeros meses a celebrarlo. Pagas tus deudas, te llevas a tu familia de viaje, suples todas las carencias que has tenido hasta el momento, dejas tu trabajo, devuelves la hipoteca, generas ganancias pasivas, el mundo es de colores y puedes hacer lo que quieras.

Pasa el tiempo y notas que echas de menos la actividad. No necesitas dinero, así que tu trabajo, de existir, sería literalmente un pasatiempo al que dedicarle las horas que te apetezca, los días que quieras. Respira hondo e interioriza esa sensación. Eres rico. Tus necesidades financieras están completamente cubiertas. Tienes todo lo que el dinero puede comprar. Te queda encontrar qué hacer para sentirte realizado/a.

Durante 15 minutos, has de hacer una lista sobre todo lo que te apasiona, para después filtrar tus ideas atendiendo a tus propios parámetros y elegir una profesión para los próximos años. Diviértete y experimenta. Es un juego. Toma nota – cuando terminemos con las preguntas, te diré qué quieren decir tus respuestas y agradecerás tenerlas por escrito. Hasta la próxima sesión.

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